Caminar. No hay mayor placer en la vida que el de zambullirse en los detalles que el mundo urbano nos brinda. Por eso hoy toca recorrer las calles y disfrutar de cada rincón de Lavapiés, mi barrio, ese que aunque no me ha visto crecer, sí me ha visto enamorarme.

Lavapiés es cultura, es contracultura, es ocio, es diversidad, es comunidad, es diversión, es unión. Lo más variopinto de la ciudad lo encontramos aquí, en el que dicen ser el barrio más aclamado para vivir, y no hay duda de ello porque su gente, sus plazas y su gastronomía enamoran a todo aquel que le da una oportunidad.

Llegados a este punto se plantean dos opciones: echar raíces en este barrio tan rico y variado de la mano de Spotahome, una plataforma (y app) que te ayudará a encontrar el piso perfecto para convertirte en uno más en el barrio, en un vecino de los de verdad. O, si aún tienes algunas dudas, puedes continuar leyendo para descubrir todos los motivos por los que Lavapiés deja huella y es un barrio con mucho movimiento pero muy familiar.

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La Tabacalera, multicultural y alternativo

Parada obligatoria para los de aquí y los de fuera. Centro cultural pero, sobre todo, social. Se trata de un espacio autogestionado por los vecinos donde la cultura alternativa brilla con luz propia. Aquí tienen cabida todo tipo de talleres, exposiciones, conciertos, mercados, etc. Mención aparte merecen los muros de su fachada que llenan de color la glorieta de Embajadores con las intervenciones de varios artistas (Antonyo Marest, Casassola, Add Fuel, Grip Face, Digo Diego, etc) participantes del festival Muros Tabacalera. Pero ojo porque no solo en su fachada hay arte urbano, sus sótanos y el patio esconden una nueva galería de arte.

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Arte urbano non stop

El arte urbano es a Lavapiés, lo que la cebolla es a la tortilla de patata. Inseparables. Desde La Tabacalera y subiendo la calle de Embajadores te animo a abrir los ojos y disfrutar. La primera en la frente, con ‘Reciprocidad’ de Hyuro y si subes un poco la mirada podrás ver Lavapiés en mayúsculas, una obra de Ben Eine en el parque de la Reina. Subiendo la calle aguardan más sorpresas como el gigantesco reloj de sol de Ángel Aragones, y unos pasos más arriba la pieza de Bárbara Siebenlist, justo enfrente del mural más fotografiado de la ciudad, la estrella que ocupa la esquina más popular del barrio gracias a la intervención de Okuda.

Cada año se celebra en Lavapiés C.A.L.L.E, uno de los festivales de arte urbano más conocidos de la ciudad. Pero lo que da realmente sentido a todo esto, son artistas que están unidos por un vinculo muy especial al barrio, desde las obras de Yipi Yipi Yeah que dan vida propia a las señales de tráfico, hasta los corazones de El Rey de la Ruina, vecino y luchador nato, abanderado en la lucha contra la gentrificación del barrio.

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Mención a parte merecen sus calles inundadas de bolardos que, por cierto, se renuevan constantemente con la iniciativa Bolardo Voy, Bolardo Vengo. Las calles clave para encontrar estás intervenciones son: de la Fé, Zurita, Salitre, Primavera y calle Lavapiés.

Espacios de los vecinos, para los vecinos

Vivir en Lavapiés no tendría sentido sin Esta es una plaza, un espacio comunitario en el que se fomenta el dialogo y el trabajo en equipo mano a mano con los vecinos de la zona, que organizan actividades como conciertos, talleres y comidas populares. Un lugar que te aleja del centro de la ciudad para adentrarte en la vida familiar, de barrio.

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Sitios así hacen mucha pero que mucha falta, y poco a poco espacios como el Solar Reina van cobrando una nueva vida, gracias al esfuerzo y la colaboración de la comunidad.

Su gastronomía, un viaje por todo el mundo

Dos son las calles populares para “los de fuera”. La calle Argumosa bien conocida por sus bares y, sobre todo, por sus terrazas. Y la calle Lavapiés en la que se reúnen los restaurantes indios más populares y típicos de la ciudad.

Pero Lavapiés es mucho más. Si te da igual comer con las manos visita obligada es Nap, una pizzería donde elaboran artesanalmente pizzas napolitanas en menos de un minuto, y López y López donde se da a las romanas, finas y crujientes. Dos polos opuestos que te conquistarán. De Italia nos vamos a México en la Antigua Taquería, y de México a Grecia con Egeo, un lugar para fantasear con sus souvlakis y ensaladas. Como veis la gastronomía del barrio es como su gente, plural y multicultural.

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Eso sí, la tendencia apunta a comer de mercado, o mejor dicho… en el mercado. En Lavapiés hay dos, el tradicional Mercado de San Fernando y el Mercado de Antón Martín, donde encontrarás propuestas que te seducirán como la comida sanota de El Manjar del Conucco, el aclamado sushi de Yakaloka, y los baos y el poke de Buns and Bones.

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Arte, teatro y tiendas, planes para quemar el barrio

Sí, Lavapiés desprende la palabra arte en cada una de sus letras y es que aquí se geolocaliza una pequeña-gran calle de arte, la calle Dr. Fourquet, conocida como la mini Chealsea madrileña. 15 espacios que se convierten en el epicentro artístico del barrio, donde los galeristas más jóvenes encuentran espacio propio.

Lavapiés respira cultura desde sus epicentros más turísticos como el Museo Reina Sofía, hasta La casa Encendida, un centro social y cultural donde se realizan talleres, cursos, exposiciones. Y para los amantes del arte alternativo visita obligada es Swinton & Grant, una famosa librería, galería y cafetería especializada en arte urbano, vanguardia, comic, novela gráfica, fanzines y libro de artistas.

Ir al teatro en Lavapiés también es buen plan. La oferta es amplia, desde pequeñas obras autoproducidas en modestas salas como La Escalera de Jacob o el Teatro del Bario, hasta obras un poco más cotizadas en sus dos teatros estrella; el Teatro Valle-Inclán y el Teatro Pavón (Kamikaze), un espacio artístico abierto y vivo en el que se cede a la reflexión, el dialogo y la transformación.

Lavapiés y sus plazas

El recorrido acaba en sus plazas más famosas. La primera la Plaza de Arturo Barea, en honor al escritor extremeño que pasó su juventud en el barrio y que conmovió a toda una generación. En la plaza encontramos las Escuelas Pías y un escondido rocódromo para que los aventureros del barrio, esos que se atreven con todo. A tan solo unos pasos, la Plaza Nelsón Mandela, antigua plaza de Cabestreros, donde se le homenajea con la intervención del artista Buntu Fchla, que refleja la flor favorita del político sudafricano.

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Visto lo visto ya sabrás si Lavapiés es un barrio hecho a tu medida o no. De lo que no hay duda es que es barrio vivo, lleno de cultura y arte, pero también es reivindicativo y plural. Solo hay sitio para luchadores.

Contenido de la mano de Spotahome