¡Bendito huevo! Desde los pancakes o el bizcocho hasta la tortilla de patata, todos te necesitan para ser lo que son. Así que imagínate lo importante que eres para la gastronomía y, en lo personal, para mi porque mis recetas estrella necesitan de tu existencia. Eres el producto más versátil de mi nevera, contigo puedo hacer mil recetas y experimentar sin barreras. Sinceramente no te puedo pedir más de lo que ya me das. Eres todo lo que necesito y lo que busco, incluso desde primera hora del día con la receta Huevos Benedict.

Los amantes de los desayunos tardíos del fin de semana me entenderéis a la perfección, porque esta receta Huevos Benedict es uno de los mejores desayunos existen. Como tu primera vez, son capaces de dejarte sin habla y respiración.

Receta Huevos Benedict

  • 2 rebanadas de pan
  • 2 lonchas de jamón asado, cocido, serrano o panceta
  • 2 huevos frescos
  • Sal y pimienta
  • Aguacate (opcional)

Empezamos por la parte rápida y sencilla de la receta. Lo primero que debes hacer es tostar el pan, en la sartén o en la tostadora. Mientras el pan se tuesta debes ir calentando un cazo con agua. ¿Ya tienes el pan listo? Puedes usar esa misma sartén para freír un poco de jamón o panceta, a fuego fuerte para conseguir ese toque crujiente que enamora.

Si el agua está a punto de hervir ha llegado el momento de hacer LOS HUEVOS. Casca el huevo en un cuenco o vaso y colócalo sobre una espumadera o colador. Introdúcelo en el agua durante 2-3 minutos. Y TACHÁN!

receta Huevos Benedict

La clave del éxito: la salsa holandesa

Ya tienes la mitad del desayuno acabado. Toca la parte un poco más complicada no porque sea especialmente difícil, más bien porque si nunca la has preparado es complicado que te salga perfecta a la primera. Este suculento manjar es la salsa holandesa.

  • 1 yema de huevo
  • 1 cucharada de zumo de limón
  • 1/2 cucharada de agua fría
  • Sal
  • 75 g de mantequilla

En realidad la salsa holandesa es una emulsión de agua en grasa protagonizada por la yema del huevo. Tanto la holandesa como la mahonesa son dos emulsiones de aceite en agua, y en ambas el papel de emulsificante lo protagoniza la yema.

Empezamos con la salsa… Vierte en un cazo la yema de huevo, el limón, el agua y la sal. Agita sin parar con unas varillas. Pon la mezcla a fuego lento y agrega un poco de mantequilla. En cuanto empiece a disolverse, remueve con las varillas y añade el resto de mantequilla. Es MUY IMPORTANTE que no pares de batir para que no se cree vapor y la salsa salga en su punto.

Cuando tengas la salsa fuera del fuego, sigue removiendo un poquito hasta que la salsa obtenga una consistencia cremosa. Cambia la mezcla a un recipiente tibio.

Ya tenemos todos los ingredientes cocinados, y ya solo queda la mejor parte. MONTAR! Encima del pan pon la panceta, el aguacate, el huevo y vierte toda la salsa holandesa que seas capaz de aguantar, ¡no te quedes con las ganas! Decora al gusto.

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