Los barrios evolucionan y con ellos sus costumbres. Hace años -e incluso meses- muy pocos hubiéramos imaginado cómo iba a crecer -gastronómicamente hablando- el barrio de Chueca, habitable entre semana y con alma fiestera al llegar el viernes noche, que se ha convertido en una zona idílica para ir a comer o a cenar, gracias a la llegada de locales como Peko Peko.

Peko Peko son las onomatopeyas que usan en Japón para referirse al ruido que hacen las tripas cuando tienes hambre, convirtiendo ese rugir de las tripas en el emblema de este acogedor espacio. El dragón gigante, que cuelga del techo, anuncia que algo potente se cuece y nos adentra en un espacio en el que sobresalen las mesas alargadas -para conocer nuevos aventureros- y la barra con vistas a la cocina. Los murales, pintados por la ilustradora Natalia Robledo, cobran gran protagonismo ya que recorren de punta a punta el local. El objetivo final: adentrarse en el lado más callejero de la gastronomía; el comer con las manos.

Peko Peko

Peko Peko

Rocío Persson, encargada de dar vida al proyecto, es una apasionada de las cocinas orientales ya que ha vivido en Japón en varias ocasiones. Experiencias y conocimientos que ha aprovechando para trasladarlos a los fogones de su amable local. Eso sí, aunque aparentemente parece más de lo mismo, te confundes. La propuesta de Peko Peko es un street food asiático que engloban bajo el concepto ‘slow food for fast people‘, es decir, comida callejera con recetas y procesos de elaboración complejos que requieren bastantes horas de trabajo; ya que todo -incluso la mayoría de las salsas- se elaboran de manera casera y artesana en la cocina del local. Por fin, la rapidez no discute con la calidad, ni con el precio.

La comunidad china da la aprobación

Peko Peko no peca de ser un restaurante asiático del montón, son muchos los chinos que viven y trabajan por la zona los que se acercan a disfrutar de la propuesta que ofertan en el local, que básicamente podríamos resumir en: cerveza artesana (con algunas referencias asiáticas), dumplings, rámen y baos artesanos. Una carta breve en la que queda claro cuáles son los productos estrella. Los baos se amasan a mano y se elaboran de manera artesanal hasta dar con un pan esponjoso y sabroso. Toma nota del ‘Angry Bird Bao’, un bao de pollo recubierto con aceite de chile, pickle crunch de zanahoria, daikon, pepinillo y mahonesa, el ‘Piggy Bao‘ de panceta a baja temperatura con pera china encurtida, y del más original; el ‘Ebikatsu Baoger‘, una crujiente hamburguesa japonesa de langostino con bao de sésamo negro y salsa especial.

Peko Peko

Peko Peko

Peko Peko

Peko Peko

En terreno de dummplings destacan las gyozilla -crujientes gyozas de carne con salsa roja- y los Puros de Fu Manchú –unos crujientes wonton de verduras salteadas con toque de jengibre–. Para acabar con el hambre la mejor opción es el Bulgogi Rámen, unos fideos con tiras de carne macerada con verduras y huevo poché. Como broche de oro cuentan con dos opciones; la versión más ligera con el helado de té verde con galletas Oreo, o la versión más contundente y sabrosona; el Bollibao, un bao artesano frito relleno de helado de vainilla, chocolate y crocanti.


La mesa alargada del centro, la decoración e incluso el uso de papel de periódico chino como mantel de mesa te adentraran en un espacio que poco o nada tiene que ver con el resto de propuestas que hay en Chueca. Y no, no es un restaurante chino ni asiático del montón. Hasta la comunidad china que habita en Madrid arde de felicidad con la llegada de Peko Peko a uno de los barrios más céntricos de la capital.

Peko Peko

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