La Latina es uno de los barrios con más encanto de Madrid. Razones no me faltan para afianzar mi declaración, pues en dicho barrio puedes desde beber unas latas mano a mano con amigos en la Plaza de la Cebada hasta disfrutar de unas increíbles vistas desde la famosa terraza de El Viajero. Y sí, turista empredernido, en el barrio también hay hueco para ti, para las tapas, para el vinito blanco y por supuesto, para el cachopo –que poco tiene que ver con el que puedes zampar en el norte de nuestro país-.

Para aquellos días en los que sin más lo que necesitas es sentarte en una mesa a disfrutar de la comida y de la compañía, en un ambiente distendido -sin darte codazos en la barra de un bar- el lugar elegido no puede ser otro. Hablamos de La Chusquery.

Un espacio castizo para el comensal más actual

La Chusquery es mucho más de lo que aparenta. Es el lugar idóneo para aquellos que no se fían de las primeras impresiones. A primer golpe de vista parece una tasca al uso, pero no lo es. Por fuera resulta ser uno de los locales más clásicos de la zona pero en realidad es una neotaberna en la que se trabaja con producto de mercado pero con un toque canalla, pues en sus fogones se fusionan los guisos tradicionales con los ingredientes más exóticos de los países asiáticos.

Como las apariencias engañan y los bares no siempre son lo que aparentan, deja los prejuicios a un lado y adéntrate en el mundo de La Chusquery, un pequeño rincón en La Latina que -por supuesto- conserva esa esencia histórica en gran medida gracias a su localización en la Calle de los Mancebos, justamente en la antigua casa de los Lasso -residencia habitual de los Reyes Católicos- pero se transporta a la actualidad a golpe de cuchillo y tenedor con propuestas fusión que quitan el hambre –y el hipo-.

La Chusquery

Ángel Jiménez, Roberto y Sergio Hernández, son los creadores de esta taberna tan actual en la que, por supuesto, no podía faltar un homenaje a Madrid – a los gatos-, que vestidos de chulapos conquistan cada una de las paredes del local; desde la entrada a la cocina hasta el mural al fondo del restaurante.

Los gatos representan la cocina que se practica en La Chusquery, una cocina difícil de domesticar, desenfadada e informal. Una carta elaborada por gatos viajeros que han recorrido países como Filipinas, Suiza o Singapur, y es precisamente de esos viajes e inquietudes de donde surge el toque fusión e internacional que aguarda en cada mordisco. De la carta cabe destacar la sabrosa morcilla de arroz con sweet chilly, el salteado de verduras cantonés y el pollo deshuesado con salsa de ostras y arroz chiffa. Recetas para chuparse los dedos, y relamer cada centímetro del plato.

La Chusquery

La Chusquery

La Chusquery

Por su localización en barrio lleno de historia. En La Chusquery no descartes ni caña y el vermú, siempre acompañando platos llenos de historia pero con sabores de lo más actuales.

La Chusquery

La Chusquery