Copenhague tiene la etiqueta de ser la ciudad más feliz del mundo. Y si obviamos la escasa luz de la ciudad durante los meses de invierno, estoy convencido de que esa declaración sería 100% cierta. Copenhague es la ciudad perfecta: pequeña, acogedora, con una gran calidad de vida (calles amplias, parques, etc) y llena de rincones muy MUY especiales. Si tienes previsto visitar está peculiar ciudad… quédate y sigue al detalle nuestra ruta. Perfecta si vas a pasar unos 2-3 días en al ciudad.

Qué ver Copenhague

Viajar es sinónimo de volver con el carrete de fotos a reventar. En tu ruta no puede faltar uno de los lugares más instagrameables de la ciudad: Palads Teatret. Un cine operado por Nordisk Film en el centro de la ciudad de Copenhague, donde se proyectan más de 17 estrenos cinematográficos. Pero aquí lo importante no son solo los títulos, también su increíble fachada de colores pastel. El like está asegurado.

Copenhague

Una parada casi obligatoria es La Sirenita. Aunque es el símbolo más prominente de la ciudad, lo mejor que puedes hacer es ir con las expectativas muy bajas. Esta escultura de bronce del escultor danés Edvard Eriksen, es muy pequeña y está siempre rodeada de turistas ansiosos por su foto. Se encuentra en el paseo de la costa Langelinie, en la bahía del Puerto que desemboca al mar Báltico.

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Otra de las zonas más concurridas por los turistas es Nyhavn, el canal más famoso de la ciudad. Se construyó a finales del siglo XVII, época en la que se daba uso práctico al canal. A día de hoy no tiene uso marítimo, y se ha convertido en una especie de museo marítimo al aire libre. Una zona ideal para fotografiar los barcos aparcados en el canal y para darle caña al móvil fotografiando las coloridas casas de la zona.

Copenhague

Nunca acabarás de conocer Copenhague si no visitas su cara B. Estamos ante la Ciudad Libre de Christiana, una ciudad que se rige con sus propias reglas. El barrio nace de un movimiento cultural y político tras derribarse una valla en un terreno militar abandonado por el ejército danés en 1971. También se conoce como Distrito Verde, ya que la venta y consumo de drogas blandas está permitido, además la policía no puede entrar y sus habitantes no pagan impuestos (por lo que comer aquí es un poco más barato). Visita imprescindible para adentrarte en una comunidad plagada de arte urbano y comida. Al salir de este peculiar barrio te espera un cartel que dice «You’re now entering the EU». Es una especie de Tabacalera pero en formato ciudad.

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Qué hacer en Copenhague

En Copenhague hay mucho por ver y por hacer. Uno de los planes más especiales que brinda la ciudad es el Tivoli, un parque de atracciones ubicado en pleno corazón de la ciudad, entre Indre By y Vesterbro. Lo más sorprendente es su propia ubicación, a pie de calle y en pleno centro. También destaca su increíble interior, parece sacado de un cuento donde conviven atracciones de Asia, árabes, de temática de cuentos e incluso futuristas.

Se inauguró en 1843 y desde entonces cuidan cada detalle. Decoran todo el parque según la época del año (Halloween, Navidad, etc). Puedes pillar una entrada solo de paseo y pagar posteriormente las atracciones en las que quieres montar, o pagar un bono más caro que te permite montar en todas las atracciones sin preocupaciones. ¡Da gusto ver un parque de atracciones tan vivo!

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Copenhague es oficialmente la ciudad más bike-friendly de Europa. Por lo que te recomendamos hacer un día en bici para descubrir el auténtico día a día de los locales. A pie de calle encontrarás un montón de espacios habilitados para dejar la bici, y te sorprenderá la cantidad de negocios donde alquilan bicis por hora. Aquí ir en bici es un estilo de vida y por eso, es una de las ciudades más preparadas para ello (casi toda la ciudad cuenta con carril bici).

Seas creyente o no… no puedes perderte Natkirken, la Iglesia nocturna de Copenhague. En esta ciudad, muchos ciudadanos no creyentes pagan el impuesto de la Iglesia unicamente porque saben que ese dinero va a ser bien utilizado. Ejemplo de ello es el God Goes Deepp… una sesión que tiene lugar los viernes por la noche en la que Dios pone la mesa de mezclas, y la convierte en su particular altar. La Iglesia se convierte en una sala de música electrónica tipo chill-out. No hay gente bailando, pero hay gente de buen rollo, conversando bajito y mucha tranquilidad para alejarse del bullicio de la ciudad. Digno de vivir.

Dónde comer en Copenhague

Copenhague es una ciudad gastronómica versátil. Hay propuestas a cualquier hora del día y para todo tipo de gustos. Parada obligatoria es el Meatpacking District, un polígono industrial situado en la zona de Vesterbro. En este peculiar polígono industrial no solo se encuentra en el matadero de la ciudad, también es un imprescindible de ocio y gastronomía. La oferta es infinita (Gorilla, Fleisch, War Pigs, Hija de Sánchez, etc).

Entre todas las opciones nosotros visitamos Johns Hot Dog Deli, donde ofrecen uno de los hot dogs más famosos de la ciudad. Su peculiaridad es que puedes confeccionar el perrito al gusto, tienen un mostrador con un montón de ingredientes que podrás ir agregando a tu salchicha. Además, tienes la opción de elegir entre varios tipos de salchichas (normales, veganas, sabor a bacon, etc). Particularmente me fascinó el rollo: había una gran variedad de cervezas artesanas y la camarera iba con gafas de sol en plena noche. Fascinante y muy cool.

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Todos sabemos que comer en Copenhague es caro. Hasta que conoces Palæ Bar (Adelgade, 5), un pequeño y peculiar bar situado en pleno centro de la ciudad. El local no tiene cocina propia pero están frecuentemente recibiendo smørrebrød, uno de los platos más característicos de la cocina danesa. Rebanas de pan que acompañan de diversos ingredientes fríos. Lo curioso del bar es que la anfitriona te invitará a pasar a su despacho privado, en el que tú mismo podrás servirte las tostas que quieras comer. Cada una de ellas cuesta unos 3€. La experiencia de entrar en un despacho ajeno, no tiene precio.

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En pleno centro de la ciudad se encuentra el Torvehallerne, un mercado urbano cubierto con puestos de productos locales, comida gourmet, bebida y postres. Muchos hablan de un auténtico paraíso para foodies, pero realmente es un mercado estilo Mercado de San Miguel. Con algunas pequeñas joyas, un poco carero y muy pensado para turistas con hambre. Entre todas propuestas que probamos me quedaría con Slagter Lund, una carnicería que los findes prepara una deliciosa hamburguesa de porchetta. Otra buena opción son las famosas tostas de Hallernes Smørrebrød. Tostadas bastante contundentes que se pagan bien pagas’.

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El peculiar barrio de Christiania también cuenta con opciones muy top para foodies inquietos. En nuestro caso descubrimos Morgenstedet (Fabriksområdet, 134), un pequeño restaurante de comida vegetariana donde sirven platos muy sencillos, ricos y a buen precio. Entre los habituales están las sopas de verduras, el hummus, las ensaladas y los platos de arroz con verduras. Lo más curioso de este restaurante es que conserva la ideal de colectivismo, por lo que cuenta con varios chefs y la comida puede ser muy diferente de un día para otro. Un local muy sencillo y acogedor, en el que te sientes como en casa de tu mejor amiga.

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