Cuando llegué a Madrid ocurrió algo que ha marcado el resto de mi estancia en la capital. Ingenuo de mi pronuncié “buenos días” al pisar por primera vez el Metro de Madrid y obviamente no recibí ni una triste respuesta. Con el paso de los días pensé que la sociedad estaba perdida, que no existía espacio para la colaboración, para el aprendizaje, un lugar en el que fomentar valores de igualdad y trabajo colectivo de forma respetuosa y generosa con las personas y con el medio ambiente. Ahora reconozco que estaba totalmente equivocado.
La integración vecinal, el mercado de toda la vida y las conversaciones en los rellanos de los portales siguen existiendo. Cobran vida en los barrios. En mi barrio -Lavapiés- habita un espacio que supera cualquier expectativa y que -por supuesto- en poco tiempo se ha convertido en uno de mis rincones favoritos para leer en paz, dar un breve paseo y perderme entre las conversaciones del barrio.
Esta es una plaza
Esta es una plaza
Esta es una plaza es un jardín comunitario que surge a través de un curso sobre nuevas formas de ocupación de espacios urbanos. La idea inicial era abrir el solar y convertirlo en un espacio público para los vecinos del barrio, algo que se hizo realidad tras una lucha legal que permite a Esta es una plaza ser un espacio abierto a la cultura en el que se fomenta el dialogo y, por supuesto, el trabajo en equipo.
Se trata de una plaza autogestionada por los vecinos del barrio, que ayudan a mantener el espacio y a promover las actividades que suceden en su interior. No hay momento para la rutina, cada día es diferente ya que en el espacio cobran vida desde conciertos, teatros callejeros, talleres de restauración o comidas populares -principalmente para recaudar dinero para mantener la plaza-. Esta es una plaza es, sin duda, un espacio en el que los vecinos pueden disfrutar del tiempo libre, cuidar del huerto urbano y pasar tiempo con los más peques de la casa en la zona de juegos.
Esta es una plaza
Esta es una plaza
Esta es una plaza
Esta es una plaza
Esta es una plaza
Esta es una plaza destaca por su flamante huerto urbano, ya que la plaza forma parte de la red de huertos urbanos que se dedica a apoyar a los huertos urbanos madrileños, creando así un punto de encuentro entre las iniciativas de agroecología comunitaria con el objetivo de avanzar hacía un modelo de ciudad más sostenible y ambiental.
Esta es una plaza
También destacan las intervenciones de arte urbano que pueden observarse tanto en la fachada exterior de la plaza como en el interior de la misma. La mayoría de las piezas se renuevan con frecuencia pero podría considerarse que hay un par de piezas emblemáticas con carácter de permanencia. Por un lado la intervención de ROA, un artista procedente de Ghent (Bélgica) que suele ilustrar animales silvestres y urbanos característicos de la zona en la que realiza la intervención, y por otro lado la intervención de Blu que aporta su particular versión del escudo del ayuntamiento de Madrid.
Esta es una plaza
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Entre las piezas temporales que se pueden encontrar ahora mismo destaca la intervención de El Indio o el famoso corazón de El Rey de la Ruina con el nombre de su proyecto Lavapiés Ingentrificable en el que aboga por mantener el tejido vecinal y social del barrio en contra de su conversión en parque temático o escaparate, como ya ha sucedido en el barrio de Malasaña, en el que puedes encontrar cualquier tienda o restaurante pero en el es prácticamente imposible vivir.

Esta es una plaza

Recuperar las costumbres de toda la vida con la gente de ahora. Un punto de encuentro entre las iniciativas de agroecología comunitaria, un espacio para el trabajo en equipo y para el aprendizaje que fomenta el intercambio y el desarrollo del tejido social. Se da vía libre a la cultura abierta al ser un espacio auto-gestionado, libre, auto-suficente y lejos de prejuicios. Un lugar en el que necesitas estar.