Aunque cuesta encontrarlos, en esta maravillosa ciudad hay madrileños de nacimiento. Uno de ellos es Javier Navarrete, popularme conocido en las redes sociales como El Chico Llama.

@soyelchicollama es un estudio de diseño gráfico especializado en diseño editorial, diseño web, comunicación creativa e identidad corporativa.

El trabajo del madrileño consiguió gran notoriedad gracias a diversas ilustraciones de personajes populares (cantantes, actrices, dibujos animados, etc) pero su ciudad, Madrid, también ha sido protagonista de su obra.

En su proyecto Cities plasmó alguno de los lugares más emblemáticos de la ciudad; como el Templo de Debod, el edifico Metrópolis o el barrio de La Latina.

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El artista nació en Carabanchel pero hace unos años se mudó a Chamberí, ya que acabó cansado de coger el transporte público para ir al centro cada vez que quedaba con sus amigos.

«La mejor anécdota que tengo de ser madrileño es que nadie cree a primera vista que sea de aquí. Al ser pelirrojo todo el que no me conoce me hace de Irlanda, Escocia y cualquier país al norte de Europa. Tal es así que cuando paso por Huertas me invitan a un chupito hablándome en inglés» nos cuenta el ilustrador.

Para este madrileño, Madrid es «abierta, inclusiva, diversa y acogedora. Da igual de donde vengas que siempre serás bien recibido» y se atreve a definir la ciudad como «picnics en el Retiro, cervezas los domingos por la tarde en La Latina, Rastro, películas en VO en los Ideal, chocolate con churros en San Ginés a las 7 de la mañana, vistillas y Malasaña a cualquier hora».

El Madrid de Javier es, sin duda, el Madrid de muchos.

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El bar favorito de El Chico Llama: Bar la Luna

Bar la Luna (Sta. Teresa, 5) es, para muchos de nosotros, el BAR.

Este bar ‘de viejos’ es epicentro de la gente joven.

Lleva en pie desde 1985. Desde entonces no han parado de servir -ni un solo día- sus geniales cañas y sus tapas de siempre; esas bravas, filetes empanados y albóndigas que tanto gustan.

Es «uno de los bares que mejor recuerdos me trae» dice Javier y es que, en este bar viejoven suceden muchas cosas, se comparten historias y se disfruta de la vida desde la absoluta normalidad.

Aquí no hay gastrobar y las cañas no se tiran con glam pero se disfrutan con gusto.

Según el artista, el sitio «No es nada glamuroso, todo lo contrario, es pequeñito y bastante humilde, pero allí he vivido momentos muy top con mis amigos. El ambiente es genial, la mayor parte de las veces no puedes ni moverte en el local de la gente que se mete.»

Desde luego, a este bar de bocatas no se va a posterar… ¡se va a vivir!

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Toga, un genial restaurante aún muy desconocido

Si llega la hora de sentarse a la mesa a disfrutar con calma, Javi apuesta por Toga (Juanelo, 23).

La historia de este restaurante ha sido silenciosa, con pequeños y sigilosos pasos. Pocos lo conocen pero siempre -y digo SIEMPRE- está lleno.

Abrió en diciembre de 2016 en una pequeña calle entre Tirso de Molina y La Latina, muy cerca de la plaza de Cascarro (lugar en el que los domingos nace el Rastro).

Este restaurante es pequeño pero ofrece una comida grandiosa; con referencias de aquí y de allá pero con un precio muy ajustado que bien merece ser pagado.

Javier nos cuenta su historia con el restaurante «he ido bastante los últimos meses y sus tallarines con atún rojo y mayonesa de kimchi me parecen fuera de lo normal. De hecho, el no poder ir por el confinamiento y pensar en ello ahora hace que salive demasiado».

Y sí, has leído bien porque esos tallarines con atún rojo a los que hace referencia son, sin duda, el plato estrella de Toga.

En esta carta fusión argentina, italiana y asiática también hay cabida para otros grandes platos como el ceviche de pez mantequilla con crema de aguacate, la pluma ibérica con escalivada y salsa ponzu o las croquetas de pisto manchego y queso.

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Plaza de San Ildefonso, el lugar favorito de El Chico Llama

Malasaña es un barrio top para muchas de las personas que viven en la ciudad.

Es punto de encuentro pero también es arte, diseño, gastronomía, moda independiente, ocio

Además, si algo llama la atención en este barrio son sus numerosas plazas; desde la mítica Plaza del Dos de Mayo hasta la Plaza Juan Pujol pasando por San Ildefonso.

La Plaza de San Ildefonso es la que une las dos correderas; la baja y la alta, y es popularmente conocida como la plaza de las terrazas.

Esta icónica plaza es el lugar favorito de El Chico Llama ya que «está cerca de bares míticos que me encantan como Bodegas La Ardosa con su delicioso pincho de tortilla y su vermut-o Casa Julio y sus croquetas, tiendas de diseño llenas de inspiración, calles peatonales con pintadas y murales increíbles…».

En las calles de este barrio -y más concretamente en esta plaza-, Javier ha vivido momentos inolvidables. Acabar el día con cerve en mano en una de esas terrazas, es lo que llaman felicidad.

El Chico Llama

El Madrid de El Chico Llama me gusta, y me gusta mucho. Fusiona la normalidad del día a día (las cañas con amigos sin complicaciones) con el buen gusto a la hora de elegir garito (es decir, conoce cuáles son esos sitios que bien merecen ser disfrutados con tranquilidad).

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