En la vida hay placeres y pequeños placeres. Uno de ellos es, sin duda, el de sentarse en la mesa sin prisa, porque todo lo que cobra vida sobre este mueble de cuatro patas se exprime mejor con tiempo, música de fondo y buena compañía.

Si se trata de disfrutar en el día a día, una copa de vino es el camino. En este caso he optado por adentrarme en la historia de la Bodega San Valero, fundada en 1.944 de la mano de 66 agricultores que unieron fuerzas –y esfuerzos- para llegar a donde están hoy; una cooperativa que aglutina más de 700 profesionales de la vid y el vino.

Bodega San Valero

Y es que lo más importante a la hora de sentarse a disfrutar de un vino es tener puntos en común y valores compartidos. Dichas bodegas buscan la innovación respetando la tradición. Precisamente fue así cómo nació la bodega Particular, un homenaje al origen, a ese momento en el que los viticultores elaboraban el vino para su consumo privado.

La producción de estas bodegas es limitada pero aún así cuentan con ocho grandes referencias. Entre ellas el Cava Particular Garnacha Blanc de Noirs de aroma a frutas rojas, el Particular Garnacha Old Vine elaborado con la garnacha de viñas viejas, el vino blanco Particular Chardonnay fermentado en barrica o el Particular Garnacha Rosé, un rosado joven fresco y frutal.

Aquí hablamos de vino hecho arte. El Particular Chardonnay Moscatel de Alejandría es un blanco joven de marcado aroma a fruta que representa la juventud. Gracias a su elaboración con uvas de grano pequeño y redondo se convierte en ese sabor especial ideal para el día a día.

Bodega San Valero

Una cita, una cena con amigos o un momento gastronómico más íntimo son circunstancias clave para descorchar este Particular Chardonnay Moscatel de Alejandría y disfrutar con calma de un buen vino.

Un sí a todos esos sabores cotidianos que marcan la diferencia en el día a día. Pequeños sabores que hacen el día muy grande.

Bodega San Valero